julio02

pelo2A

Pocas veces en mi vida he tenido el pelo corto y ninguna la recuerdo como una grata experiencia, por eso todos los que me conocen siempre me han visto con una gran melena. Mi pelo era mi esencia, así como la gente que tiene los ojos claros, algo que me definía. Para mí, cortarlo era impensable. Además le tengo alergia a las peluquerías, solo iba cuando las puntas lo necesitaban, y era para cortar literalmente las puntas, dos dedos, tres a lo mucho.

Sin embargo algo cambió; llegó a mis manos la historia de la "La niña del pelo corto". Siempre consideré valientes a quienes se cortaban el pelo para donarlo y ese acto me cuestionaba, sentía vergüenza por no poder hacer lo mismo. Yo tenía todo para ayudar a quien lo necesitaba, pero mi egoísmo y quizá la cobardía, no me permitían hacerlo.

Cuando supe que la hija de Mariangela Venutolo, una niña de cinco años, muy especial, había donado su larga cabellera para un enfermo con cáncer, y que además planea volver a hacerlo, me sentí mal, pensé que es muy triste cómo los adultos hemos perdido la inocencia y valentía de los niños.

La edición del libro me conmovió; leerlo una y otra vez; realizar el proceso de corrección; ver las ilustraciones: todo venía a mi mente cada vez que me peinaba. Con cada reflejo en el espejo empecé a juzgarme.

Hasta que el día antes del lanzamiento acompañé a mi mamá a la peluquería, y sin saber por qué le plantée la idea a la peluquera, quien no me dio espacio para la duda, ni me preguntó: "¿estás segura?". Ella simplemente me peinó y cortó más de 30 centímetros. Allí, de pie, sentí que me desnudaron.

Mi reacción inmediata fue de rabia, ¿por qué lo había hecho?, quería retroceder el tiempo. Pero mientras esperaba para que me arreglaran el corte, tuve mi momento de meditación. Las lágrimas, a punto de brotar cuando me despojé de mi gran melena, se secaron y sentí tranquilidad, alivio y alegría. Finalmente había hecho algo por los demás.

Creo que si no hubiese llegado a Manatee Books 'La niña del pelo corto' aún tendría el pelo largo y sería la misma egoísta que hace una semana no pensaba que había quienes necesitaban mcuho más que treinta centímentros de pelo.

La decisión fue difícil, pero la recompensa es muy grata; y desde entonces yo también soy una "Niña de pelo corto".

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Comentarios   

0 #2 profile 30-10-2018 16:16
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0 #1 Diego Saa 04-07-2015 01:59
Son ejemplos de vida
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