marzo11

01sinb

 

Nació hace 42 años bajo el nombre de Francisco Fernández, en Pimiango (Asturias, España). Pero se cambió el nombre, pues Fernández resulta un apellido muy común en los países hispano-hablantes, de modo que adoptó el nombre del lugar donde nació y desde entonces todos lo llaman: Pimiango.

Para los amantes de las casualidades, se podría decir que llegó al arte de la ilustración por una casualidad, porque las condiciones se fueron dando para que un día, por causa de una de ellas, este astuariano, profesor de filosofía, tomara los lápices y diera rienda suelta a sus sueños y visones para crear personajes fantásticos, o no tanto, pero llenos de color y sentido.

Para los que prefieren una lectura clásica y griega del asunto, podría decirse que en el hilo de la vida de Francisco estaba trazado, incluso antes de que él lo supiera, para que el arte llegara a su vida en un momento justo y que nada de lo que él hiciera, lo alejaría del mundo de la ilustración. El destino de Francisco había sido tejido y estaba anclado a la ilustración.

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marzo05

Natagaima

Técnica: Acuarela, dimensiones 20cm X 15cm, año: 2015

José Arcadio Buendía, que era el hombre más emprendedor que se vería jamás en la aldea, había dispuesto de tal modo la posición de las casas, que desde todas podía llegarse al río y abastecerse de agua con igual esfuerzo, y trazó las calles con tan buen sentido que ninguna casa recibía más sol que otra a la hora del calor.(...)

Cien años de soledad, Gabriel García Márquez

 

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feb26

siria

Siria abrió los ojos, todo se veía muy nublado, como si hubiese polvo por todas partes. En realidad le costaba trabajo abrirlos, parecía que los había tenido cerrados tanto tiempo que era difícil fijar los objetos con la mirada.

Después de unos minutos Siria reconoció en dónde se encontraba; se trataba de la casa de sus abuelos, casi podía oler el aroma de la tarta de almendras que su abuela solía hornear cuando ella iba de visita. La niña se levantó del suelo tambaleando y bajó las escaleras, seguro que su abuela aún estaría en la cocina.

Pero, al igual que toda la casa, la cocina estaba vacía. Siria no sabía en dónde estaban todos. Unas semanas atrás sus padres habían partido, dejándola a ella y a sus dos hermanas al cuidado de los abuelos. Pero ahora ellos y sus hermanas también habían partido y Siria estaba sola... Recordó que se había quedado dormida esperándolos, pero no recordaba desde hacía cuanto tiempo no los veía.

Salió de la casa, afuera todo estaba diferente, habían muchos árboles cargados de manzanas, mangos y granadas, se veía tan familiar y al mismo tiempo tan extraño, le costaba recordar la última vez que había visto el jardín de sus abuelos con tantos colores y frutas.
¿Pero a dónde habían ido todos? Quizá al mercado, o a darse un baño en el río, hacía suficiente calor y a todo el mundo le gustaba ir al río. Esperaba recordar el camino, hace mucho que no iba y siempre le daba miedo perderse.

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