mayo13

habitacion

 

Anoche cuando me fui a la cama le pedí a mamá que dejara encendida la luz, porque yo no quería dormir en oscuras.
Mi mamá no entiende, me dijo que no podía dejar la luz encendida, porque no iba a descansar y tengo que levantarme temprano para ir al colegio.

Yo sentí que me iba a poner a llorar, sé que a mamá no le gusta que llore y me enoje, pero ¿qué puedo hacer?

Ella no sabe que cuando apaga la luz y sale de mi habitación, los monstruos vienen y se sientan en mi cama. Empiezan a cantar, a saltar y no me dejan dormir.

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abril08

manos

Elisa y su mamá estaban acostadas sobre la arena blanca, disfrutaban de la puesta del sol y la cálida brisa que golpeaba suavemente las palmeras. Una vez por semana caminaban descalzas a lo largo de la playa hasta llegar al lugar que tiempo atrás la pequeña había elegido como su favorito.

Entonces se sentaban y poco a poco se dejaban caer sobre los pequeños granos que invadían la entrada al mar.
Había muchas texturas que Elisa no resistía en contacto con su piel, pero la arena le producía un cosquilleo inexplicable que le permitía respirar profundamente y llenaba de tranquilidad su pequeño cuerpo.

Hacía algún tiempo su madre había descubierto que el contacto con la arena, el vaivén de las olas y el cálido aire de la puesta del sol bañaban a su hija con una sonrisa invaluable.

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marzo18

lagartija


Día 1
Hay un tuqueque en mi cuarto.

Allí está, siento que me mira como si yo fuese la intrusa. Estoy segura de que tiene tiempo paseando a sus anchas por las largas paredes de mí habitación y se siente invadido; llegué para quitarle su libertad.

Está cerca de la puerta, al ras del techo y se mueve miedoso a un lado y al otro con cada sonido y con vibración cerca. Por un momento da la impresión que sigue mi mirada.

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